Explorando el Entorno y la Lectoescritura

Diario de Prácticas de Observación: 10-Septiembre-2024

Hoy se llevó a cabo una evaluación diagnóstica de lectoescritura con los alumnos, enfocándonos en identificar su reconocimiento y pronunciación de las letras del alfabeto. Los alumnos participaron activamente, mencionando los nombres de las letras y cómo se pronuncian, además de realizar un dictado de palabras subjetivas para evaluar sus avances en escritura. Esta evaluación fue clave para medir el progreso de los estudiantes en este aspecto fundamental del lenguaje, revelando áreas de mejora y consolidación.



Posteriormente, en el campo de Saberes y Pensamiento Científico, la maestra titular inició un interesante proyecto de observación del entorno. Los alumnos fueron llevados al patio para observar el estado de la escuela antes del recreo, examinando si estaba limpia o sucia, entre otros factores. Luego, después de la hora del descanso, repitieron la actividad, comparando el antes y después. La mayoría de los estudiantes concluyó que la escuela estaba más sucia después del recreo, lo que llevó a una reflexión grupal sobre las acciones que contaminan el medio ambiente. Algunos alumnos pasaron al pizarrón para identificar y encerrar las acciones que consideraban dañinas para su entorno. Se generó una interesante discusión sobre si el alto volumen de la música y el exceso de señalamientos podrían ser considerados contaminantes, lo cual motivó a algunos a investigar más y compartir sus hallazgos en la próxima clase.



Durante la jornada, se presentó una situación de conflicto cuando un alumno de otro grado comenzó a molestar a los estudiantes de nuestra clase. Intervenimos para informar a la maestra del otro grado sobre la situación y asegurarnos de que se resolviera de manera adecuada.

Ser testigo de cómo los alumnos exploran, cuestionan y se interesan por temas tan importantes como el cuidado del medio ambiente es una de las mayores recompensas de la enseñanza. Estas experiencias nos recuerdan que, como docentes, no solo formamos académicamente, sino que también inspiramos a nuestros estudiantes a ser ciudadanos responsables y conscientes. Cada día es una nueva oportunidad para fomentar la curiosidad, el respeto por su entorno y la responsabilidad social, ayudándoles a crecer como personas integrales que valoran tanto su aprendizaje como el impacto de sus acciones.

Ver cómo los estudiantes comienzan a cuestionar su entorno y las acciones que afectan al medio ambiente es un recordatorio poderoso del impacto que un docente puede tener más allá de los libros de texto. Al guiarlos en estas reflexiones, no solo se está cumpliendo con los objetivos académicos, sino también fomentando habilidades críticas y una conciencia ecológica que los acompañará en su vida diaria. Estos momentos, donde los alumnos se sienten motivados a investigar más allá de lo visto en clase, son los que realmente marcan la diferencia. Ser parte de este proceso de formación integral, donde no solo se adquieren conocimientos, sino también valores y responsabilidad, es un recordatorio de que la enseñanza es una herramienta transformadora. Como futuros docentes, tenemos el privilegio y la responsabilidad de sembrar las semillas del pensamiento crítico, el respeto por el entorno y la acción positiva. Cada situación, incluso los pequeños dilemas, nos brinda la oportunidad de inspirar en nuestros alumnos una curiosidad que los llevará a ser agentes de cambio en su comunidad y en el mundo.

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